Cosas curiosas en Plaza y Janés en el tomo II de las Obras de Julio Verne

No deja de ser una tontería, pero resulta harto curioso este detalle en los citados libros. Estamos comentando la edición que lleva el título Los clásicos del siglo XIX. Dentro de esa colección, nos encontramos con siete volúmenes de unas dos mil páginas cada uno dedicados a Verne y de los que ya he hablado un poco con anterioridad.

Dispongo de dos ediciones, la primera de 1958 y la novena, de 1982. De hecho está última, excepto el primer volumen, se encuentra sin leer todavía y soy yo el que está despegando las páginas por el filete de oro, cosa que en algunos momentos me da mucha pena, más aún cuando el cuero de las tapas es cartón y la bisagra del lomo se pela al abrir el libro dado que hace muchos años que no se realiza esa operación.

Pero son libros que he comprado para leerlos y usarlos, no para tenerlos de adorno en una estantería haciendo bonito. Además, la edición de 1958 se encuentra bastante estropeada (y esa sí, es de cuero de verdad), así que ando tocando los dos de forma más o menos simultánea.

Añadiendo que también reviso la de Sáenz de Jubera y la de Aguilar, todo un placer ir alternando entre ediciones y traducciones. O casi, porque la de Jubera y la de P&J son la misma traducción, aunque actualizada ortográficamente esta última.

Una de las curiosidades de las dos ediciones de P&J son el número de páginas. Difieren de volumen a volumen. De momento solo he mirado con relativo detalle el segundo tomo, y no hasta el final, pero he detectado una diferencia de hasta cincuenta páginas en según qué tomos. Y todavía ignoro el motivo de ello al no mirarlas en detalle e ir dejando poco a poco el descubrimiento de todos los secretos de ambas ediciones. (Sí, ya sé, problemas del primer mundo. No hace falta que me lo digáis).

Otra diferencia entre las dos ediciones, es el grosor de las mismas. El papel Biblia de la primera es mucho más fino ya que ambas cuentan con exactamente 1990 páginas (más índice y fecha de impresión) y la diferencia de grosor ronda el centímetro.

La edición del tomo II de 1982 cuenta, al final del todo, de una página extra con el índice de las novelas, índice que no está presente en la de 1958 (tiene pinta de haber sido arrancado, pero no estoy muy seguro). También la de 1982 contiene dos páginas más tras el índice. La primera cita el origen de las traducciones (lo que indirectamente nos dice quiénes fuero nos traductores de Jubera), y en la segunda viene la fecha de impresión. En la de 1958 ambas cosas se encuentran en diferentes caras de la misma página.

No obstante, el detalle que quiero resaltar no es ese, sino otro que ocurre en la página 1481 de ambas ediciones. Se trata de una palabra cambiada, y no es una corrección ortográfica, e ignoro si ocurre en más zonas del libro. 

Presentemos primero la edición de 1982:

La palabra se encuentra en la página de la derecha, justo al final del primer párrafo completo: pagoda.

Ahora veamos la edición de 1958:

La palabra se encuentra en la misma posición de la página, y vemos que no es pagoda sino templo. Una chorrada, lo sé, pero si nos fijamos, la página es diferente, y termina con una sílaba más.

Un vistazo a la edición de Jubera nos da la misma palabra: templo. Podríamos incluso mirar la edición de Aguilar, que tiene una traducción más cuidada (y moderna):

La palabra está en la página 1380, justo casi al final, y vuelve a ser templo.

Y para completar la chorrada, pongamos una edición facsímil francesa:

De nuevo la palabra es templo y la podemos encontrar casi al final de la página.

¿Por qué esa página con tipografía diferente y por qué ese cambio? No os penséis que voy leyendo todas las ediciones página a página, no llego a tanto con mi afán verniano, pero me llamó la atención el cambio de tipografía y decidí investigar un poco mirando mis ediciones.

Cuando un editor sabe que va a hacer varias ediciones de un mismo libro, suele guardar las planchas completas y solo las rehace si las variaciones son muchas o si se detectan errores. Es algo que ocurrió, por ejemplo, con las diferentes ediciones inglesas de El señor de los anillos, y fue peor el remedio que la enfermedad, pues posteriores ediciones cometieron más errores que las anteriores.

Pero también puede ocurrir que una plancha se traspapele, y haya que reconstruirla para volver a editar el libro. Podríamos estar ante esa situación, pero entonces las otras cuatro partes (o más) de la misma deberían tener la fuente cambiada, y yo al menos no las he encontrado en el cuadernillo que nos ocupa.

En otros posteriores, como en el número 49, se da la misma situación pero aparecen al menos dos páginas diferentes con una separación de 9 páginas (1540 y 1549), lo que tampoco tiene mucho sentido ya que cada cuadernillo está compuesto, en este caso, por 16 páginas.

(Los libros no se imprimen hoja a hoja, sino que se crea una plancha grande que contiene un cuadernillo completo, que luego será plegado y cosido, por lo que si se pierde una plancha, se suelen perder cuatro, ocho o dieciséis hojas, no una sola).

En general, cuando ocurre esto, se coge un ejemplar existente y se recompone, pero no se le cambian palabras al texto si no hay errores, y en este caso no los hay. Además, hay otro añadido, y es que la página empieza bien pero termina con una sílaba más, por lo que también se han ido reproduciendo diferentes cambios a lo largo del tiempo y las diferencias entre la primera edición y la novena deben ser amplias, al menos en planchas perdidas.

Queda, pues, abierto el motivo de este cambio. Estamos en el año 1982, e ignoro en qué edición se produjo el cambio. En un principio podría haberse tratado de algún tipo de censura anterior, ya que templo se puede comparar como iglesia católica y algún cura católico celoso debía haber protestado, pero ocurre que la palabra aparece en otras partes del texto y no ha sido cambiada, así que lo dejamos como una mera curiosidad sin más.

Y quizás algún hipotético lector de esto encuentre la explicación. Si es así, los comentarios están abiertos.

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