Leer a Verne

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Después del infructuoso intento de añadir la Sociedad Hispánica Jules Verne a la Wikipedia, imposibilitado por las mafias censuradoras que campan a sus anchas, a lo que hay que añadir recochineo por sus partes (ya lo contaré en un episodio de mi Leña al mono que es de goma), os quiero presentar el día de Leer a Verne.

O más bien los tres días. Verne nace un 8 de febrero de 1828, y qué mejor fecha que celebrar su nacimiento que aprovechar el día de antes y de después para leer algo de él.

No soy yo mucho de este tipo de celebraciones, pero creo que se trata de una excusa como otra para recuperar la memoria del insigne escritor que, tratado desde un punto de vista completamente honesto, ni es tan buen como algunos pretenden, poniendo en sus novelas cosas que solo pueden ser vistas de refilón y con el consiguiente esfuerzo imaginativo, pero tampoco se trata de un mero autor de aventuras para niños.

Como dijo alguien que no recuerdo, la verdad está en medio. Por lo tanto os conmino, os recomiendo y os obligo por gracia de mis poderes a que el 7,8 y 9 de febrero de 2019 cojáis algo de Verne y lo leáis.

Si no sois unos asiduos del autor, quizás recordéis alguna novela que os marcó de niño, o alguna obra que visteis pero que no leísteis por cualquier motivo. Pues bien, estas fechas es el momento adecuado para ello.

Buscad ese libro y leedlo.

Eso sí, sed un poco críticos con la edición que cogéis, que hay muchas y muy mutiladas.

Además, son buenas fechas porque en este momento RBA Coleccionables tiene a la venta un coleccionable con las obras de este autor, y estos libros sí que son de los buenos. Aparte de ser una actualización de la traducción de Jubera (en los volúmenes que he podido comprobar), contiene todas o casi todas las ilustraciones originales de las primeras ediciones en francés.

Ojo, no os estoy pidiendo que compréis la colección —nada más lejos de mi intención—, sino que si no tenéis nada fiable por casa (por favor, huid como de la peste de las Joyas Literarias Juveniles o similar), os acerquéis al quiosco y pidáis un julioverne.

Y en caso extremo, haced una batida por las internetes de dios, que seguro hay cosas interesantes. Como por ejemplo, esta página.

Hala, leed a Verne. Yo, que lo leo todo el año, estos días intentaré leer Las tribulaciones de un chino en China, en edición de Plaza & Janés, que es la que me “toca” por mi secuencia de lectura del autor y que encima es una de aventuras bastante decente, muy similar a La vuelta al mundo en ochenta días.