Este texto ha sido generado por Gemini 2.5/3.1 a partir del audio del autor. El contenido y las ideas son íntegramente del autor; la redacción ha sido asistida por IA.
¿Qué pasa, gallinicas mías? Aquí vuestro reportero Marechal Achero de Barrio Sésamo, listo para echarnos unas risas a costa de Microsoft. Hoy voy a desahogarme sobre una gilipollez monumental que espero que alguien en Redmond escuche, aunque lo dudo mucho. La magia rara vez ocurre, pero no perdemos nada por intentarlo.
La pregunta más estúpida que Microsoft te puede hacer
Estaba yo tranquilamente sincronizando ficheros con Synology Drive cuando, de repente, salta la dichosa ventanita de Microsoft 365. La pregunta, que aparece de vez en cuando, es de traca: «¿Recomendarías Windows 11 a tus amigos?». Te dan una escala del 1 al 5 y un campo para explicar el porqué. Mi respuesta es siempre la misma: un 1 rotundo, porque no hay un cero.
En el comentario siempre pongo lo mismo: «Cuando hagáis una pregunta inteligente, responderé de manera adecuada». Porque, seamos serios, ¿recomendaría Windows 11? No. ¿Recomendaría Microsoft 365? No. ¿OneDrive? Tampoco. No recomendaría absolutamente nada de Microsoft, simple y llanamente porque no funciona bien. El problema es que la pregunta está diseñada por un descerebrado.
Si en lugar de esa sandez, hicierais preguntas con contenido real, la cosa cambiaría. Os voy a dar ideas, gratis. «¿Basado en la velocidad de arranque, recomendarías Windows 11?». «¿Y basado en la velocidad de respuesta del explorador de archivos?». No pido que preguntéis por los tiempos de acceso al kernel o las llamadas a la API Win32, sino por cosas útiles para vosotros. Si de 100.000 usuarios, 99.000 os dicen que el explorador es lento, a lo mejor es que algo pasa, ¿no creéis?
La masturbación de los managers y la telemetría
Estas preguntas genéricas solo sirven para una cosa: la masturbación de los managers. Se formula una pregunta ambigua que la mayoría de la gente, por inercia, responderá positivamente. Luego, esos datos se presentan al jefe para decirle: «¡Mira qué bien lo estamos haciendo!». Es un ciclo de autoengaño para que el gran «sartironatillas» se siente en su trono pensando que todo funciona de maravilla.
Esto no es una encuesta, es una farsa para justificar sueldos. Si tu jefe no se da cuenta de que la pregunta es una trampa para obtener la respuesta deseada, es tan tonto como tú. Ahora, si es consciente y lo hace para impresionar a su propio jefe, entonces es inteligente, pero moralmente cuestionable. En cualquier nivel de esa cadena donde se pierda la consciencia de esta manipulación, solo hay gilipollas, con todas las letras.
Y mientras tanto, recogen toda nuestra telemetría. Aunque sigas esos vídeos de YouTube que te dicen cómo desactivarla matando servicios y cambiando permisos, Microsoft sigue espiando. Para cortarla de verdad tienes que meterte en las políticas de grupo (gpedit.msc) y denegar permisos a carpetas específicas. Tienen toda la potencia, pero cero control y, sobre todo, cero inteligencia para usarla.
Copilot: una IA que nos toma por imbéciles
Esta mentalidad se extiende a su gran apuesta: la inteligencia artificial. ¿Recordáis la noticia de que iban a hacer Copilot «menos intrusivo»? Su gran solución fue quitar el botón de la IA de un montón de aplicaciones. ¡Problema resuelto! Se piensan que somos idiotas. Quitar un botón no soluciona el problema de fondo, que es una implementación completamente inútil.
El botón en sí no molestaba. El problema es lo que hacía, o más bien, lo que no hacía. Tomemos el Bloc de notas. Abrí un fichero .bat y el menú de Copilot me ofrecía opciones como «reescribir», «resumir» o «cambiar el tono». ¿En serio? ¿Quién usa el Bloc de notas para escribir alta literatura? Lo usamos para editar ficheros de configuración, scripts… ¡ficheros de sistema! Lo útil habría sido que Copilot me ayudara a depurar o mejorar ese script.
Es un despropósito. Con razón la gente se quejaba. Es como el botón del Paint para generar una gallinica; es una función que está ahí, la usas si quieres y si no, pues no. Pero en el Bloc de notas, Copilot es un añadido inútil que solo sirve si estás escribiendo un texto plano, algo que podrías hacer en Word, donde sí tendría más sentido.
La genial idea del «Copilot PC»
Y esto me lleva a otra de sus maravillosas ideas: la distinción de «Copilot PC». Tengo un Minisforum con una tarjeta gráfica capaz de mover un modelo de lenguaje local a 20 tokens por segundo, pero como no es un «Copilot PC» oficial, no tengo la aplicación principal. Sin embargo, sí tengo los inútiles botones de Copilot repartidos por el sistema. ¿Lo entendéis? Tengo Copilot, pero no tengo Copilot.
Puedo usar la IA para resumir un correo en el nuevo Outlook (lo cual es útil, aunque le falta una opción para resumir siempre en español) o para hacer chorradas en Paint, pero no para tareas realmente productivas en el sistema. Es una de esas ideas que suenan bien en la cabeza de un ejecutivo, pero que en la práctica son un desastre.
Nadie se libra: Apple y Linux también patinan
Y que nadie piense que esto es solo cosa de Microsoft. Apple, con su Apple Intelligence, no se queda atrás. La famosa estrellita de la IA te aparece una vez tras una actualización y luego desaparece para siempre. En la aplicación de Mail, la función de resumir tiene el mismo fallo que la de Microsoft: si recibo un correo en holandés, me lo resume en holandés. Para traducirlo, tengo que dar siete pasos. ¿Tan difícil es poner una opción que diga «responder siempre en mi idioma»?
Incluso en el mundo del software libre vemos estas implementaciones a medias. La última versión de KDE permite hacer OCR en las capturas de pantalla, ¡lo cual es genial! Instalas Tesseract y funciona. ¿El problema? Te copia todo el texto de la pantalla, sin darte la opción de seleccionar solo el fragmento que te interesa. Una idea brillante ejecutada de la peor forma posible. Otra panda de inútiles haciendo inutilidades.
Al final, todo esto me huele a lo mismo: son juguetes de la señorita Pepis. Anuncian a bombo y platillo que el Paint genera imágenes con IA para que las acciones suban, pero la puta realidad es que estas herramientas, en su estado actual, no valen para absolutamente nada.
En fin, ahora sí. No olvidéis sospechosos habitualizaros y que no os la pique un pollo belga. ¡Qué cansado estoy!