Este texto ha sido generado por Gemini 2.5/3.1 a partir del audio del autor. El contenido y las ideas son íntegramente del autor; la redacción ha sido asistida por IA.
¡Qué pasa, gallináceos estroboscópicos míos! Aquí vuestro reportero más dicharachero en una semana laboralmente extraña. Y es que solo tengo dos días de trabajo, porque el miércoles me lo he tomado libre para visitar al cardiólogo y que me cante las cuarenta. No es la primera vez, ya hace dos años tuve una emergencia y acabé en un centro cardiológico donde, por suerte, una estudiante argentina en prácticas me iba traduciendo al español todo lo que la doctora veía en la ecografía. Fue bastante entretenido.
Esta vez sospecho que me tocará la famosa prueba de esfuerzo. Ya me veo dando cuatro pedaladas en esa bicicleta infernal que te ponen, con una resistencia del diablo, antes de que me griten que pare. Pero bueno, ya veremos qué me cuentan esta vez.
Traduciendo bibliotecas enteras con IA por 6 euros
Cambiando de tema, quiero hablaros de una herramienta de traducción con la que estoy fascinado. El desarrollador, que creo que es español, es increíblemente proactivo y ha resuelto todas las dudas y pequeños problemas que le he planteado. Con este programa y usando Gemini 3.1 Lite, he hecho algo que me parece una locura: traducir una biblioteca personal por unos 6 euros.
He traducido la saga completa de Worldwar de Harry Turtledove (cuatro libros de unas 240.000 palabras cada uno) y su continuación, Colonization (otros cuatro tomos). Para que os hagáis una idea, son libros que en papel rondarían las 800 o 900 páginas cada uno. También he pasado por la IA un libro de Neal Stephenson sobre el Dodo que tenía pendiente. En total, casi tres millones de palabras por el precio de dos cafés.
He empezado a leer el primero de Worldwar y la traducción es sorprendentemente buena. Me resulta incluso más interesante y ágil de leer en mi español nativo. Es cierto que patina en jerga muy específica, como los términos de béisbol, pero son detalles menores en escenas accesorias que no afectan a la trama principal. La historia se entiende perfectamente y el resultado es más que disfrutable.
Mi nueva vida con el MacBook Pro
¿Significa esto que voy a devolver el Mac al haber encontrado una solución barata para traducir? Ni de broma. Estoy enamorado de este portátil. Eso sí, todavía me estoy acostumbrando a su portabilidad. El otro día, tras estar trabajando con él en el sillón, me levanté y fui al despacho para ver cómo iba la traducción, olvidando por completo que el ordenador donde se estaba procesando todo lo tenía sobre mi propio regazo. Un cambio de chip necesario después de años con el Mac Studio fijo en la mesa.
He afinado mis scripts de montaje y desmontaje para cuando lo conecto al dock. El del Bluetooth funciona, técnicamente: se desconecta al llevarme el portátil, pero claro, en cuanto toco el ratón o el teclado externos, se vuelve a conectar. Estoy pensando que la mejor opción será deshabilitar el Bluetooth por completo cuando lo uso en modo portátil para ahorrar batería, y activarlo solo cuando lo necesite.
También gestiono con scripts el Synology Drive, que mato cuando estoy en movilidad para usar solo iCloud Drive, y lo reactivo al conectar el dock. Llevo solo siete ciclos de carga, pero soy consciente de que la batería, con la caña que le meto con los modelos de lenguaje, no va a durar las 24 horas que promete Apple. Este micro es muy potente y consume. Aún así, creo que he hecho una buena compra, sobre todo con los rumores de que los futuros Mac podrían venir con menos memoria máxima.
Eso sí, seamos claros: para un uso continuo de horas y horas en tareas pesadas como renderizado o IA, este equipo sufre de thermal throttling. No es una máquina para tenerla en un rincón procesando sin parar. Pero para mi flujo de trabajo, es perfecta. Y la pantalla con tratamiento antirreflejos es una gozada, incluso en interiores se nota una barbaridad.
Kobo vs. Kindle: la personalización gana la batalla
Desde que uso el MacBook Pro, los iPad han pasado a un segundo plano. Para leer, sin embargo, estoy usando muchísimo mi Kobo Sage. Podría enviarme los libros al Kindle y leerlos en cualquier dispositivo, pero la experiencia no es la misma. La aplicación de Kindle, comparada con la nativa de Kobo, me parece una basura en cuanto a personalización.
En el Kobo puedo ajustar el interlineado, la indentación del párrafo y las fuentes a mi gusto. Me he creado dos perfiles de lectura, uno con la fuente Bitter y otro con la Bookerly (la del Kindle), y la visualización es infinitamente superior. Me recuerda a esa letra redondita y gorda de las primeras ediciones de El Señor de los Anillos de Minotauro. Aunque el Kindle es más rápido, la calidad de lectura del Kobo, para mí, no tiene rival.
Reseñando a Elia Barceló: una oportunidad perdida
Ahora mismo estoy leyendo en papel Muerte en Santa Rita, de mi tocaya de ciudad Elia Barceló. Mi madre, que va mucho a Elda, consiguió que me firmara los cuatro libros de la saga. A mí me gustan las novelas de detectives por el reto lógico de descubrir al culpable, y siempre empiezo a hacer mis cábalas desde la primera página.
Una advertencia: no leáis la contraportada. Son tres líneas y te destrozan una de las sorpresas principales del libro. La novela está muy bien, con una presentación de personajes fantástica, pero el asesinato no ocurre hasta la mitad. Al principio, por la interacción entre los personajes, tiene un aire a novela rosa que me recordaba a un libro que no me gustó nada.
Aquí es donde veo una oportunidad perdida. La protagonista es una escritora que le da a su sobrina, la traductora de sus obras, una nueva novela para que trabaje en ella. Yo estaba convencido de que el misterio sería un meta-asesinato: el crimen ocurriría dentro de esa novela que la sobrina está traduciendo. Hubiera sido un giro brillante y original, resolver un asesinato literario mientras los personajes de la casa intentan descubrir al culpable ficticio.
Aunque no fue así, la novela es muy recomendable y se lee en un suspiro. A pesar de mi broma de que es «literatura de mujeres para mujeres», la estoy disfrutando y seguiré con la saga. Ya os contaré qué tal los siguientes, alternándolos con las traducciones de Turtledove.
Y como siempre os digo, que no os la pique un pollo belga.